Oracion a San isidro labrador. Oraciones catolicas rezos plegarias. Oraciones a todos los santos y virgenes.
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Bienaventurado Isidro,
que habitas hoy la celestial morada
en justo premio de tu singular piedad,
caritativo celo y santidad de vida,
sin que para practicar dichas virtudes
fueran obstáculo las ocupaciones
a que tenías que dedicarte
para ganar el necesario sustento,
tanto para ti, como para tu venerada esposa,
María de la Cabeza:
te suplicamos que seas nuestro intercesor
para con el Altísimo,
a fin de que este divino Señor
se apiade de nuestras miserias,
y, por un acto de su infinita bondad,
nos conceda vivir en paz en esta vida,
y que gocemos en la otra
las eternas delicias de la gloria.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.


Oración a San Isidro para desesperadas Necesidades

Glorioso San Isidro, tu vida fue un ejemplo de humildad y sencillez, de trabajo y oración;

enséñanos a compartir el pan de cada día con nuestros hermanos los hombres,

y haz que el trabajo de nuestras manos humanice nuestro mundo y sea, al mismo tiempo, plegaria de alabanza al nombre de Dios.

Como tú, queremos acudir confiadamente a la bondad de Dios y ver su mano providente en nuestras vidas.

Te lo pedimos por Jesucristo

nuestro Señor.

Devoto san Isidro santo patrón mio,

tu que fuiste caritativo,y bondadoso con los demás,

mira mis necesidades,

mis agobios, y penas

y concédenos tu milagrosa y piadosa ayuda.

Santo amable y dotado de virtud,

tú que recibiste inmensos dones

y gracias de Dios, que obraste

numerosos prodigios y un sin fin de milagros,

que fuiste ejemplo de esposo y padre,

trabajador, amigo y buen vecino,

que con tus manos labraste

la dura tierra sin parar de orar

y servir al supremos señor,

que entregabas todo lo

que tenias a los menesterosos,

a los niños, a los desvalidos

y todo aquél que sufría

hambre de pan y alma,

socórrenos en estos momentos

que desesperadamente necesitamos

(Hacer la Petición)

Rezar 3 padre nuestro, 3 Ave María y 3 Gloria

Repetir la oración y los rezos durante 3 días consecutivos

Amén.,


Oración a San Isidro Labrador

Dios Padre Todopoderoso, que llenaste a San Isidro Labrador del Espíritu Santo, dejándose poseer y conducir por Él, viviendo y construyendo una familia cristiana, desde al escucha de tu Palabra y mostrando en su trabajo diario, como esposo, padre y labrador, que Jesucristo es Camino, Verdad y Vida y es quien nos hace libres. A Jesucristo desde la Iglesia, sirvió generosamente con su vida, animada por un amor fraternal hacia aquellos con los que vivía y se encontraba, proponiendo la dulce y confortadora alegría de evangelizar desde la familia cristiana y desde el trabajo de cada día. Por intercesión de San Isidro Labrador, te pedimos el ímpetu interior que tuvo y vivió toda su familia, irradiando el fervor de la alegría del Evangelio, anunciando el Reino de Dios e implantando la Iglesia en el mundo. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

SIBIO

Nació en los alrededores de Madrid, hacia 1080 y murió en Madrid, en 1130. Santo español, patrono de la Villa de Madrid y de los agricultores. Aunque no se tienen demasiados datos biográficos sobre el santo, parece ser que vino al mundo en el seno de una familia humildísima, poco antes de la reconquista de Madrid, en una casa situada donde en la actualidad se halla la calle de las Aguas. Quedó huérfano muy pronto, así que el joven Isidro se buscó el sustento con trabajos como el de pocero hasta que finalmente se empleó como labrador.
Cuando Alí, rey de Marruecos, atacó Madrid en 1110, Isidro hizo como muchos otros y se trasladó a Torrelaguna, donde continuó con el mismo género de vida, dedicada al trabajo y a la oración, que había llevado hasta el momento. Fue precisamente en la parroquia de esta localidad donde contrajo matrimonio con una joven llamada María, natural de Uceda, cuya dote matrimonial fue una heredad en su pueblo natal, lo que fue causa de que los esposos se establecieran allí para trabajar las tierras por cuenta propia.
Aunque Isidro era piadoso y devoto, su esposa no le iba a la zaga a este respecto, ni tampoco en cuanto a laboriosidad, todo lo cual hizo -según la leyenda- que se granjearan la predilección de Dios, que los benefició con su ayuda innumerables veces, como cuando salvó milagrosamente a su hijo único que había caído en un profundo pozo o cuando permitió a María pasar a pie enjuto sobre el río Jarama y así librarse de los infundios de infidelidad que contra ella lanzaban las gentes.
En 1119, Isidro volvió de nuevo a Madrid, y entró a trabajar como jornalero agricultor al servicio de un tal Juan de Vargas. Estableció su morada junto a la Iglesia de San Andrés, donde oía la misa del alba todas las mañanas y, luego, atravesaba el puente de Segovia -las tierras de su patrón estaban del otro lado del Manzanares- para aprestarse al duro trabajo de roturar la tierra con el arado. Se dice de él que daba cuanto tenía a los menesterosos, y aún a las palomas hambrientas cedía las migas de pan de las que se alimentaba.
Con el correr del tiempo decidieron los esposos separarse para llevar una vida de mayor santidad; marchó así Isidro a Madrid, mientras María quedaba en Caraquiz consagrada al cuidado de la ermita, la cual barría y aseaba diariamente, al tiempo que pedía limosna para costear el aceite que alumbraba la imagen. La separación duró hasta la última enfermedad del santo, cuando María tuvo noticia por un ángel de la muerte de su marido. Corrió presta a la Villa y no se separó del lado de su esposo hasta que éste exhaló su último aliento. Luego volvió a Caraquiz y, después de unos años, también murió.

A Isidro, como pobre de solemnidad que era, se le enterró en el cementerio de la parroquia de San Andrés, en una tosca caja de madera sin cepillar. Transcurridos cuarenta años, como los prodigios de Isidro seguían corriendo de boca en boca, ante la insistencia del pueblo, se exhumó el cuerpo y se le dio sepultura en el interior del templo. Se vio entonces que, a pesar del tiempo transcurrido y de haber estado expuesto a las inclemencias meteorológicas, todavía se conservaba entero y de color tan natural como si estuviera vivo, prodigio que se ha podido comprobar en las múltiples traslaciones que de su cuerpo se han hecho.
Cuando Alfonso VIII de Castilla vino a Madrid tras haber derrotado al moro en las Navas de Tolosa, ordenó que el cuerpo fuera colocado en un arca bellamente policromada con escenas de la vida de Isidro. La beatificación, pronunciada por el papa Paulo V el 14 de junio de 1619, a instancias del rey Felipe III, fue acontecimiento largo tiempo esperado por el pueblo madrileño; para conmemorar el evento se celebraron grandes festejos, en el transcurso de los cuales se inauguró la plaza Mayor.
El 19 de junio de 1622, Isidro, que en la memoria del pueblo ya era santo, fue canonizado por el papa Gregorio XV, junto a Santa Teresa de Jesús, San Ignacio de Loyola, San Francisco Javier y San Felipe Neri. En 1657 el arquitecto fray Diego de Madrid comenzó a levantar la capilla de San Isidro -primer ejemplo del barroco madrileño-, aneja a la iglesia de San Andrés, destinada a contener la urna del santo, cuyo traslado se produjo definitivamente en 1669. El 4 de febrero de 1789, Carlos III ordenó que la urna fuera instalada en el antiguo Colegio Imperial, que pasó a llamarse entonces Iglesia Real de San Isidro, y que luego sería la catedral de Madrid.

 

 

 
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